Las familias en la Constitución.

Autores:

Leonardo B. Pérez Gallardo (coordr.)
Daimar Cánovas González (coordr.)
Colectivo de Autores

Año de publicación


Editorial

Ediciones Olejnik, Santiago de Chile.

País

Cuba


Reseña

La presente obra es una compilación colectiva que abarca con minuciosa profundidad los cambios que, en el Derecho de las familias, ha propiciado la nueva Constitución de la República de Cuba. Es sabido que el 10 de abril de 2019 fue proclamada una nueva Carta Magna que dedica el Capítulo III del Título V a las familias.

Así, el punto de partida de esta obra es un minucioso recorrido sobre diversos aspectos de los institutos del Derecho familiar y los alcances del texto constitucional. De hecho, el plan de ruta propuesto es una muestra acabada de la rigurosidad de su trabajo.

Esta obra le aporta al lector un análisis teórico y práctico, fruto de la mirada de distintos especialistas, nutrida por el ejercicio de la notaría e incluso, de la magistratura. Este ejercicio le otorga un plus relevante a la obra, pues incluye aspectos y conflictos propios de la realidad a la que se necesita acceder para comprender cabalmente estas instituciones familiares. El citado bagaje les permite a los coordinadores construir metodológicamente una obra rigurosa y practica sobre la materia.

Esta investigación es coordinada por Leonardo B. Pérez Gallardo, Doctor en Ciencias Jurídicas, Profesor Titular de la Universidad de La Habana y notario, con afianzada trayectoria y gran prestigio en el ámbito académico internacional; y Daimar Cánovas González, Doctor en Ciencias Jurídicas y Profesor Titular de la citada Casa de Altos Estudios, quienes le imprimen a la obra su vasto recorrido investigativo.

La Carta Magna cubana no define a la familia en clave patriarcal y heteronormativa, sino que se dedica a las familias y al derecho a fundar una bajo cualquier forma de organización, ya sea que se constituya por vínculos jurídicos o de hecho, que tendrá como basamento el afecto y como fundamento la igualdad de derechos y deberes (vide artículo 81). Como puede fácilmente observarse, el texto constitucional recepta y protege a cualquier tipo de organización familiar, lo que representa el respeto al pluralismo y la democratización de las relaciones familiares.

La norma acierta al poner el acento en el afecto como el substrato esencial que define a la familia, cualquiera sea su forma o configuración. Así, la Carta Magna cubana reconoce los distintos modelos familiares que nos presenta la evolución cultural y; la permeabilidad de su regulación inclusiva, invalida los intentos de someter los vínculos afectivos a un molde.

Como nos recuerda Marisa Herrera, lo que el Derecho regula, lo visibiliza.

En efecto, la Constitución cubana se encuentra a la vanguardia, diferenciándose así de otras legislaciones que silencian otros modelos familiares que no darían –según esas normas de otras latitudes- la presunta seguridad y amparo que brindaría el matrimonio. El acierto de la carta magna cubana aparece a simple vista, ya que -a nuestro juicio- resulta más digno de protección el amor sin matrimonio, que el matrimonio sin amor.

Prestigiosos autores apuntan que los nuevos modelos familiares no son, en rigor, nuevos; nuevo es el registro de lo que existía omitido, silenciado o negado. No se trata entonces de debatir si son posibles otras formas de vida afectiva distintas de la tradicional porque las tenemos delante, existen. Se trata de diseñar un marco legal inclusivo que adapte sus institutos a la realidad.

Así, una familia resulta digna de protección y promoción por parte del Estado cuando es posible verificar la existencia de un vínculo afectivo perdurable que diseña un proyecto biográfico conjunto en los aspectos materiales y afectivos.

El texto constitucional nos propone la revalorización y juridización del afecto, o en palabras de Aída Kemelmajer de Carlucci “la apertura al afecto como concepto jurídico”. Se pone así de manifiesto la relevancia del afecto para la perdurabilidad de las organizaciones familiares.

Los coordinadores de la obra también aportan en calidad de autores. Especial mención merece el capítulo “Las familias en la Constitución cubana de 2019. Especial referencia al matrimonio y a la unión de hecho”, donde el Prof. Pérez Gallardo despliega sus inocultables dotes pedagógicas y logra con creces la claridad buscada, al señalar el cambio de paradigma que supone la constitucionalización del Derecho familiar, y que lo que distingue a una familia es el afecto que da pie a un compromiso mutuo y a una comunión de vida, sin importar el vínculo por medio del cual se cree esa familia (jurídica o de hecho).  

Incorpora el análisis de la unión de hecho como una de las formas de constitución familiar más extendidas en la actualidad y su regulación constitucional.

En ese sentido, a nuestro juicio, el acierto está en no caer en los fundamentalismos de librar a los convivientes a su suerte -como nos proponía el Code Civil francés-, pero tampoco, asimilar a los convivientes al status de cónyuges, toda vez que esta equiparación implica reducir e invisibilizar la existencia de distintas formas de constituir una familia, ignorar la multicausalidad por la cual los convivientes optan por no contraer matrimonio y, a la postre, crear un matrimonio de segundo orden.

Resulta por demás ilustrativo el capítulo “La institución matrimonial en la encrucijada”, donde el Prof. Daimar Cánovas González señala que el texto constitucional se abstiene de definir al matrimonio y con ello se habrá de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Esta regulación merece una consideración especial, en tanto el matrimonio no es la única puerta de acceso a la familia (cfr. artículo 82) y, a la postre, se lo presenta como lo que realmente es: una construcción social, cultural y económica que, como toda institución humana, no posee un contenido concreto y fijo de una vez y para siempre, sino que va siendo moldeada por la imagen que del matrimonio posee la conciencia social en cada tiempo y lugar específicos.

Además, este prestigioso grupo de académicos e investigadores cubanos efectúa un detallado estudio sobre la transformación del concepto de parentalidad y la admisión de la parentalidad socioafectiva.

Incluye la evolución del instituto de la responsabilidad parental, la sanción contra la violencia familiar -en cualquiera de sus manifestaciones- (artículo 85), la recepción de los principios de protección de niñas, niños y adolescentes (artículo 86), de los adultos mayores (artículo 88) y de las personas en situación de discapacidad (artículo 89).

En definitiva, nos encontramos con un trabajo coherente y sistémico, donde los autores ordenan metodológicamente el contenido de su análisis de forma tal que resulta sencillo incorporar elementos imprescindibles para entender la regulación que el texto constitucional efectúa de las instituciones del Derecho familiar; lo que no hace más que demostrar la practicidad, importancia y pertinencia de esta obra.

Sin duda, este grupo de académicos coordinados por los profesores Pérez Gallardo y Cánovas González nos entregan una obra recomendable y de gran valor para expertos, académicos, docentes y estudiantes, que pretendan profundizar en una Constitución de vanguardia y la luz que ella irradia sobre el Derecho de las familias.

Recensión: Dr. Martín Miguel Culaciati, Especialista en derecho de familia y abogado (UBA). Ex docente e investigador en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

https://www.dykinson.com/libros/las-familias-en-la-constitucion/9789563928860/